| Carl V. Hartman and the Costa Rica Collections
Hartman
y la fotografía en 1903

Una fotographia de Hartman revelada a partir de una placa de vidrio con doble exposión, 1903 |
El uso de la fotografía
para documentar excavaciones se ha vuelto un elemento básico en la
arqueología durante los últimos 75 años. Las cámaras
fotográficas, livianas y durables, pueden capturar momentos del proceso
de excavación que se pierden una vez que los artefactos han sido removidos
de sus suelos circundantes. Sin embargo, la fotografía
no siempre fue tan conveniente, o tan fácilmente utilizada por
los arqueólogos.
A pesar de que Hartman
usaba un proceso de negativos de placas secas recientemente desarrollado, el
proceso fotográfico aún estaba lejos de ser conveniente.
El fue uno de los pocos de su tiempo que documentó completamente
una expedición con esta tecnología.
Las cámaras
fotográficas grandes, caras, de madera y cobre, junto con las
placas de cristal frágiles y pesadas, mantuvieron a la fotografía
alejada de la mayoría de las investigaciones de campo. (La propia
cámara fotográfica de Hartman y los suministros costaban
$209,36 en 1903 ¡más que su salario de un mes!)
El transporte de aproximadamente
200 libras de equipo y suministros fotográficos tanto hacia el
extranjero como dentro de Costa Rica fue, sin lugar a dudas, llevado
a cabo con dificultad. Una vez en el país, resguardar las placas
de cristal de roturas, calor, lluvia y humedad en Costa Rica, habría
sido una preocupación constante.
Finalmente, el proceso
que implicaba la exposición de cada placa de cristal permitía
errores tales como doble exposición, placas dañadas, sobre-expuestas
y sub-expuestas.
A pesar de todos estos
inconvenientes y contrariedades, Hartman logró excelentes resultados
con sus fotografías. La mayoría están bien enfocadas
y bien expuestas aún cuando fueron tomadas en condiciones climáticas
y de luminosidad menos que ideales.
Debido a su excelente
cualidad, los negativos de Hartman revelan una gran cantidad de información
acerca de los sitios cementerio. La localización y la progresión
de la excavación, así como las especificidades de los
entierros individuales, pueden discernirse de la serie de tomas panorámicas
y de detalles. A pesar de que mucho del trabajo de Hartman en Costa
Rica quedó sin publicar, más de 125 tomas de campo aún
sobreviven cien años más tarde para ayudar a los arqueólogos
a armar la historia de sus excavaciones. |